01

Empieza por el trabajo que ya está registrado.

Revisa las sesiones registradas y el plan actual antes de leer el seguimiento. Busca lo que falte o los cambios que necesiten contexto. Evita pedirle al cliente que reconstruya información que ya tienes disponible.

02

Haz preguntas que vayas a utilizar.

Centra la reflexión. Pregunta qué ha resultado llevadero, qué dificultades ha encontrado y de qué le gustaría hablar. Elige preguntas que te ayuden a comprender su experiencia sin convertir el seguimiento en una larga tarea administrativa.

03

Termina con un siguiente paso claro.

Utiliza la revisión para decidir qué se mantiene y qué necesita atención. Explica los cambios al cliente y enséñale dónde encontrar el plan o el recurso actualizado. La responsabilidad de las decisiones de entrenamiento sigue siendo tuya.

Conecta tu forma de trabajar.

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