Empieza por el trabajo que ya está registrado.
Revisa las sesiones registradas y el plan actual antes de leer el seguimiento. Busca lo que falte o los cambios que necesiten contexto. Evita pedirle al cliente que reconstruya información que ya tienes disponible.
Haz preguntas que vayas a utilizar.
Centra la reflexión. Pregunta qué ha resultado llevadero, qué dificultades ha encontrado y de qué le gustaría hablar. Elige preguntas que te ayuden a comprender su experiencia sin convertir el seguimiento en una larga tarea administrativa.
Termina con un siguiente paso claro.
Utiliza la revisión para decidir qué se mantiene y qué necesita atención. Explica los cambios al cliente y enséñale dónde encontrar el plan o el recurso actualizado. La responsabilidad de las decisiones de entrenamiento sigue siendo tuya.